Estos territorios incluyen ocho Áreas Naturales Protegidas y dos complejos de Zonas de Refugio Pesquero, espacios donde se impulsan acciones para fortalecer la pesca sustentable y proteger la riqueza de nuestros mares.
Con un enfoque territorial y humano, el proyecto reconoce la diversidad biológica, social y cultural de cada región y resalta el trabajo de pescadores, mujeres y jóvenes que cada día contribuyen a la conservación y bienestar de sus comunidades.